
Cada día, Ἥλιος
Hêlios, «sol» conducía su ardiente carro de oro a través del cielo proporcionando luz a dioses y mortales. Al anochecer se sumergía en el océano occidental, desde donde era conducido en una copa de oro de regreso a su palacio de Oriente.
Gracias por el milagro.
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home